Cómo Solucinonar 5 de los Errores más Comunes en la Cocina

En ocasiones, un pequeño error en la cocina puede convertirse en uno de los mayores desastres en la mesa. A continuación te presentamos cómo solucionar, y evitar, algunos de los errores más comunes en la cocina. ¡Toma nota!

Pasta sobre cocinada. Antes de deshacerte de ella, prueba este sencillo truco. Déjala escurrir sobre un colador y saltéala bien en aceite de oliva o mantequilla. A continuación, espolvorea queso parmesano rallado, o cualquier otro que te guste, por encima. O si prefieres,  prueba a preparar una salsa ligera con un chorrito de tu vino blanco preferido y un poco de nata líquida  y viértela sobre la pasta. ¡Verás que cambio!

Filetes de pescado a la plancha faltos de color y textura. ¿Has lanzado los filetes de pescado de la cena a la sartén demasiado rápido, quizás? Probablemente presentan una textura excesivamente suave y un tono más bien pálido. El calentamiento adecuado de la sartén antes de añadir el aceite o mantequilla es un paso esencial que nunca has de saltarte si quieres que los alimentos mantengan su jugo y adquieran ese tono dorado y característico sabor que lo acompaña. La próxima vez que cocines a la plancha, coloca la sartén a fuego alto durante varios minutos antes de añadir el aceite. Una buena manera de saber si ésta ha cogido la suficiente temperatura, consiste en rociar unas gotas de agua sobre la sartén caliente. Si se evapora inmediatamente (el agua se convierte en vapor a 100°C), es el momento adecuado para incorporar el aceite. Cuando éste haya adquirido una textura ligera, incorpora el pescado o la carne que desees dorar. Ahora que ya conoces el truco, devuelve esos filetes de pescado a la sartén ¡y dales un poco de color!

Pan duro. Has comprado pan en exceso y gran parte de ello se ha quedado duro y seco. Bueno, ¿sabías que puedes devolverlo a la vida en cuestión de minutos? Colócalo en el horno precalentado a 165ºC en el interior de una bolsa de papel ligeramente humedecida. Cuando la bolsa esté seca, el pan se habrá ablandado y habrá recuperado su textura esponjosa habitual. Para panecillos o rebanadas, 5 minutos en el horno será suficiente. Las barras de pan más grandes necesitarán al menos 20 minutos. Si eres de los que no prueba el pan a menos que esté recién hecho y esta solución no termina de convencerte, siempre puedes darle otros usos. Córtalo en dados, saltéalos en aceite o mantequilla con un poco de queso parmesano y en unos minutos tendrás unos picatostes para acompañar cualquier ensalada o utilízalo para preparar las tostadas francesas del domingo, la receta de budín de pan de tu abuela, o simplemente para espesar sopas y guisos (¡piensa en una riquísima sopa de cebolla francesa!)

Fresas poco maduras e insípidas. Tenían un aspecto increíble en el interior del recipiente, pero cuando llegas a casa y las pruebas ¡no saben a nada! No te preocupes, aquí tienes la solución. Corta las fresas y colócalas en un cuenco. A continuación, rocíalas con unas gotas de vinagre balsámico y espolvorea azúcar por encima. Cubre el recipiente y déjalas reposar a temperatura ambiente durante al menos una hora. El vinagre balsámico intensificará el color natural de las fresas y potenciará su sabor. Sírvelas encima de tartas, sobre helado o simplemente solas. Y recuerda, la próxima vez echa un vistazo más de cerca al recipiente antes de comprarlas. Cualquier rastro de color blanco cerca de los tallos significa que aún no están en su punto.

Huevos. ¿No recuerdas cuándo compraste el cartón de huevos que está en la nevera? Si necesitas asegurarte de que aún están frescos para preparar esa tortilla de patata con la que llevas soñando hace tiempo, llena un recipiente con agua y, con mucho cuidado, coloca los huevos del cartón en su interior. Si están en mal estado quedarán flotando en la superficie, si aún se mantienen frescos aparecerán totalmente sumergidos en el fondo del recipiente. Y recuerda, cuanto más frescos, ¡más rápidamente llegarán al fondo!

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